Pasos

Procesiona esta Hermandad siete Pasos:

 

ECCE HOMO

Imagen del Ecce Homo, realizada en el año 1790 por el escultor Florencio Gambino.

Se encuentra situada en un retablo de estilo clásico del lado del Evangelio.

La talla mide un metro sesenta centímetros y esta colocada sobre una peana de aspecto terroso.

La única vestidura que lleva es una túnica roja con reborde de filigrana en oro.

El manto del Ecce Homo está bordado en oro sobre terciopelo rojo, por las Esclavas del Santísimo de esta ciudad.

Trono del Ecce Homo

Autor: Alfredo Martín
Año: 1967-1968

Emulando un estilo neoclásico, sus grandes dimensiones recogen en su forma rectangular 44 columnas clásicas y doce hornacinas que albergan a las figuras de los apóstoles. Coronando la obra, en cada frente, los bustos de los cuatro evangelistas. El conjunto se completa y se armoniza con cuatro faroles al estilo de los antiguos galeones. Farolas apoyadas sobre unas columnas salomónicas de roble americano. Su estructura metálica, fue realizada con vainas de proyectiles de grueso calibre.

 

SAN PEDRO APÓSTOL

Talla de autoría incierta, atribuida a Florencio Gambino, realizada a finales del siglo XVIII.

Imagen de policromía intensa y viva, donde destaca el color rojo del manto. Hábito de tonalidad azul, con pliegues bien definidos.

Esta Imagen esta expuesta al culto en la Iglesia Parroquial del Socorro.

Trono de San Pedro Apóstol

Autor: Guillermo Feal

Presenta en su contorno cuatro escenas de la vida de Cristo.

Trono e imagen guardan las debidas proporciones, configurando uno de los pasos más pequeños de la Semana Santa ferrolana, pero no exento de armonía.

 

CRISTO DE LA LUZ Y DE LA BUENA MUERTE

Autor: David dos Santos Feal

Año de realización: 2005

La imagen es portado sobre su prima cruz

La talla representa a un Cristo vivo, agónico, representado en el justo momento del tránsito de la vida a la muerte. Si el antiguo Cristo de la Luz era capaz de conmover a pesar de su desproporción o de su carencia de un canon armónico, la obra de Dos Santos caminaría en la misma línea. Se trata de lograr la máxima emotividad en el fiel, a través de un rostro sufriente, agónico, entristecido. La mirada de este Cristo logra captar toda atención, es en ella donde reside y radica la mayor expresividad del crucificado. Sobre su frente te apoya una corona de espinas natural y el contenido simbólico se compacta con las tres potencias.





SANTA MARÍA MAGDALENA

Autor: Guillermo Feal Otero

Año de realización: 1959

Desde el punto de vista artístico el paso de la Magdalena constituyó un hito en la Semana santa Ferrolana. El trono ovalado es muy simple salvo la idea de su propia forma atípica. Por lo demás se limita a servir de soporte a la imagen a través de una serie de molduras y cartelas que aluden a símbolos de la pasión tales como la lanza, la soga, la esponja de vinagre, el galle, las tres cruces del Calvario, la cruz con sudario. También aparecen la granada, las rosas y otras flores que inciden en la idea de vanitas en las escenas de conversión.



SANTÍSIMA VIRGEN DE LA SOLEDAD

La imagen de la Soledad, talla de vestir de autor desconocido, realizada a mediados del siglo XVIII, es de una gran belleza, muestra la expresión más triste.

Representa el dolor más intenso, el de la madre ante la pérdida del hijo amado.

Acentúa el artista este momento, utilizando lágrimas de cristal sobre el afligido rostro.

Sus manos fuertemente unidas con los dedos entrelazados en busca de consuelo, con un sentimiento de recogimiento y dolor, reafirman el sentido piadoso que desprende la imagen.

Túnica de la Virgen de la Soledad

Siglo XIX

Esta pieza textil es una auténtica obra de arte tanto por su riqueza como por la maestría en la disposición de la ornamentación. Sobre un fondo blanco hay bordados, en grueso hilo de oro, una serie de temas vegetales. El grueso de la decoración se concentra en la mitad inferior de la túnica.

La composición de estos temas vegetales es totalmente simétrica, con lo que el equilibrio estético es pleno.

Manto de la Virgen de la Soledad

Siglo XIX

Esta pieza textil, de forma semicircular, va delimitada por una gran orla bordada en hilo de plata. Los motivos de la orla son vegetales, entrelazándose los unos con los otros; su disposición en la tela es totalmente equilibrada. El cuerpo del manto aparece bordado con flores aisladas, destacándose claramente del fondo oscuro. Esta manto aúna la sobriedad compositiva del dibujo con el magnifico aspecto que produce el blanco de la plata sobre el fondo del terciopelo negro.

Trono de la Santísima Virgen de la Soledad

Autor: Guillermo Feal
Año 1958

Presenta en su conjunto seis tallas que representan la vida de Cristo.

En los laterales dos grandes tallas, el rostro de Cristo en un lado y el de la Santísima Virgen de la Soledad en el otro.

El palio bordado en oro sobre tela de Damasco por las Esclavas del Santísimo, es sustentado por doce varales de plata de fino repujado.